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agricultores: los palestinos de Europa

Actualizado: 1 mar



Desaparición, eliminación, exterminio, holocausto.

Exactamente esto es lo que le espera al campo europeo.

Exactamente como a los palestinos.

Exactamente un futuro negro y sin vuelta de hoja.


Y esto es así por tres razones:

1.- las mismas dificultades y debilidades del campo europeo

2.- la increíble estupidez de las élites políticas europeas

3.- la no menos increíble estupidez de las poblaciones europeas

 

 

1.- las dificultades y debilidades del campo europeo:

 

El campo no tiene poder ni capacidad de influir en ninguno de los poderes estructurales. Lo podemos seguir a través de las cuatro estructuras de la sociedad

 

Demográficamente: población escasa y envejecida y e/migrante.

Para empezar, un dato relevante: Sólo el 3.6% de la Población activa española trabaja en el campo, este dato en Cataluña se reduce hasta el 1.3% https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=3986

 

Por otra parte,  “El 15,9% de la población española está censada en municipios rurales (los de menos de 30.000 habitantes, obviamente no toda esta población trabaja en el campo)  y ha descendido un 7,1% en los últimos 10 años.. La tasa de jóvenes es un 35,2% inferior respecto a las zonas urbanas y la tasa de ocupación el 44,5%, menor”.

  

Económicamente: El campo europeo no es competitivo, tanto por nuestro superior nivel de vida como por las increíblemente estúpidas exigencias de la burrocracia de Bruselas. Total que el campo europeo está subvencionado por la PAC -Política agraria común- con más de trescientos mil millones de euros para el período 2021-2027 (España: 4.875 millones de euros). Y en tiempo de super mega híper macro neoliberalismo toda subvención es pecado.

 

Políticamente: el campo da pocos votos, por tanto se le hace poco caso (poco poder)

(por otra parte, al ser una actividad subvencionada, siempre se le aparece el fantasma del voto cautivo).

 

Culturalmente: El estilo de vida rural es muy poco glamuroso y suele asociarse con una cultura conservadora. Por otra parte, la vida en el campo es dura y por tanto se aviene poco con el hedonismo contemporáneo.

 

Así pues, el campo europeo no tiene potencia demográfica, ni poder económico, ni capacidad política, ni hegemonía cultural. Su futuro es negro: desaparición y eliminación (como los palestinos).

 


2.- la increíble estupidez de las élites políticas europeas

 

Las élites políticas europeas son un reflejo de la sociedad europea: débiles, urbanas, racional-burocráticas, y a/anti democráticas (Bruselas no tiene legitimación democrática) .

Increíble estupidez, pues, que se concreta en la voluntad de exterminio del campo. Veámoslo:

 

1.- élites débiles. Si Europa es débil, sus élites también lo son: fuertes con el débil (ej: maltratan a los agricultores) y débiles con el fuerte (sirven dócilmente al complejo militar industrial norteamericano que es quien manda). Ejemplo, el ministro de agricultura alemán les dice a sus agricultores que no hay dinero para ellos el día antes de aprobar una compra de 50.000 millones de euros al complejo militar industrial.

Más aún, están asustando irracionalmente a la población para que acepte incrementos en los presupuestos de defensa a costa de disminuciones en los servicios, ayudas y subvenciones públicas (por ejemplo, en la agricultura)

 

2.- élites urbanas: la tradicional creencia de la superioridad urbana las hace absolutamente ajenas al campo, desinteresadas históricamente de los problemas del campesinado

 

3.- élites racional-burocráticas economicistas y reglamentistas sólo ven que el campo es deficitario y un problema que hay que subvencionar y por tanto atiborran de normativa y lentitud la vida de los campesinos.

Siempre preferirán que Europa importe productos agrarios menos exigentes con la salud y más baratos, y exporte bienes manufacturados

 

4.- élites anti democráticas: a los burrócratas de Bruselas (sobre todo la Comisión) no los han elegido democráticamente y por tanto sólo deben rendir cuentas a sus dueños (en este caso al capitalismo corporativo europeo y estadounidense)

 

 

3.- la no menos increíble estupidez de las poblaciones europeas

 

Los europeos son unos consumidores hedonistas, y unos grandes desconocedores del campo (en palabras de Machado, “desprecian cuanto ignoran”)

 

Como somos un consumidores hedonistas,

  • preferimos viajar (para poder explicarlo después) que comer bien y sano

  • Y preferimos comprar en el super (más barato porque estrangula al campesino y pacta los precios sin contar con él)

  • Y creemos que el campo es un parque temático y cuando vamos de fin de semana hacemos callar las campanas para que no nos molesten

Por tanto a los europeos nos la traen al pairo el campo y los agricultores.

 



Inconclusión


Total, como

  •  En el campo son cada vez más viejos y menos gente y con una vida más dura que en la ciudad

  • Y mantener el campo cuesta dinero en forma de subvenciones; y esto dificulta la división internacional del trabajo

  • Y  el campo huele mal y molesta cuando vamos de fin de semana


El futuro del campo es muy negro por tanto, se puede concluir este escrito como concluía el dedicado a los palestinos:


"los condenados de la tierra"


Ciertamente, a los campesinos (y a los palestinos) la historia les está dando por el saco: son una causa perdida, no tienen aliados ni defensores, sólo se tienen a sí mismos, su necesidad de sobrevivir, su lucha, su coraje, y su sacrificio. Pero todos sabemos que hoy esto no es suficiente. Están condenados. 

Están muertos, pero ellos aún no lo saben. O sí lo saben, y precisamente porque lo saben su lucha es poderosamente desesperada.

 

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